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Associació d’Amistatamb el Poblede GuatemalaHomenaje aOttoRenéCastilloCuadernos de GuatemalaNúmero 3 - Agosto de 2004

Associació d’Amistatamb el Poblede GuatemalaHomenaje aOttoRenéCastilloCuadernos de GuatemalaNúmero 3 - Agosto de 2004

Otto René CastilloLa selecció de poemes que presentem únicament vol serun homenatge a Otto René Castillo. Un homenatge a quiexemplifica el més alt nivell de responsabilitat del’intel·lectual revolucionari, del creador revolucionari,en la unitat del pensament i de la pràctica.Des de l’any 1954 va viure i lluitar contra l’imperialismei el despotisme militar més sórdid d’Amèrica. Assassinatpels militars que s’ufanaven de les tortures que li havieninfringit, - amb un ganivet li tallaven els ulls, la boca,les galtes, a cada frase que li deien basant-se en el poema Vámonos patria a caminar: “Yo me quedaré ciegopara que tengas ojos. Yo me quedaré sin voz para que túcantes ” - La vida i l’obra d’Otto René Castillo són iseran un exemple per als qui lluiten per un món lliure.Aquesta introducció ha estat elaborada a partir de textos de Roque Dalton, la primera part, i de Luís Cardozay Aragón la segona.Associació d’Amistat amb el Poble de Guatemala5

Otto René Castillo1IIntroducciónOtto René Castillo nace en Quetzaltenango en 1936. Su infancia y adolescencia están marcadas por la revolución de 1944. La Reforma Agraria iniciada por Arévalo y continuada por Arbenz contemplaba la expropiación de laspartes no cultivadas de los latifundios, esto afectaba a la United Fruit, quemantenía sin cultivar más del 85% de sus tierras. La intervención de losEstados Unidos y de la CIA fue inmediata. Cuando el imperialismo derrocóen 1954 al gobierno de Arbenz, frustrando así la revolución guatemalteca,Otto René Castillo era presidente de la Asociación de Estudiantes de Postprimaria, y uno de los activistas juveniles más destacados del Partido Guatemalteco del Trabajo (comunista). A los dieciocho años, junto a un nutridogrupo de revolucionarios guatemaltecos se establece en El Salvador. Ingresaen la Universidad después de un tiempo dedicado a diversos oficios paraganarse la vida: sereno de un aparcamiento de automóviles, pintor de brocha gorda, vendedor de libros. Simultáneamente escribe con gran asiduidadpoemas revolucionarios. En 1955 obtiene el premio centroamericano de poesíade la Universidad de El Salvador, en 1956 el premio Autónomo y en 1958 el“Filadelfio Salazar”, ambos de la Universidad de San Carlos. En 1957 obtieneel premio Internacional de Poesía otorgado por la Federación Mundial deJuventudes Democráticas. Al mismo tiempo, mantiene su actividad revolucionaria relacionada con la lucha del pueblo guatemalteco, que tenía en ElSalvador, y desde El Salvador, frentes de trabajo clandestinos establecidos.Otto René Castillo, durante aquel tiempo, atravesó la frontera entre El Salvador y Guatemala varias veces, en la más rigurosa clandestinidad y corriendo riesgos palpables. En 1957 Otto René Castillo regresa a Guatemala, poniendo fin a su exilio. Sigue estudios de Derecho y de Ciencias Sociales en laUniversidad de San Carlos, donde obtiene una beca para hacer estudios en laRepública Democrática Alemana. En 1959 inicia sus estudios de Letras enLeipzig. En 1962 ingresa en la brigada Joris Ivens, grupo de cineastas que,6

Otto René Castillosobre la base de una preparación técnica y paramilitar intensiva, serían loscuadros de un basto plan para la filmación de materiales sobre la luchaarmada de liberación de los pueblos latinoamericanos, dirigidos por el famoso cineasta holandés. Al terminar sus cursos regresa a su país en 1964. Enesta etapa, Otto René Castillo armoniza eficazmente su sensibilidad poéticay su capacidad de trabajo revolucionario: dirige el teatro de la municipalidad de Guatemala al tiempo que participa directamente en la actividadclandestina de la lucha armada, iniciada en Guatemala unos años antes. En1965 tiene que salir de nuevo al exilio, cuando estaba a punto de subir a lamontaña para hacer un reportaje cinematográfico a los destacamentos guerrilleros de las FAR (Fuerzas Armadas Rebeldes). Asume entonces una responsabilidad internacional: pasa a ser representante de Guatemala en el Comité Organizador del Festival Mundial de la Juventud, que se iba a celebrar enla capital de Argelia. Culminados los trabajos de dicho Comité, permaneceunos meses en Cuba y regresa definitivamente a Guatemala, en 1966, paraincorporarse a las guerrillas de las FAR, comandadas por César Montes. Desarrolla una importante labor ideológica en el seno de las unidades guerrilleras, y llega a ser nombrado responsable de propaganda del Regional Orientalde las FAR. Herido en combate, fue capturado por las fuerzas antiguerrillerasdel Gobierno, junto con su compañera Nora Páiz fue conducido a la basemilitar de Zacapa, y, después de haber sido torturados y mutilados, fueronquemados vivos el 23 de marzo de 1967. Murió como un indoblegable luchador revolucionario, sin ceder un ápice en el interrogatorio, reafirmando susprincipios y su convencimiento de estar siguiendo –por sobre todos los riesgos y derrotas temporales- el único camino verdaderamente liberador parael pueblo, el camino de la lucha armada popular.IILuis Cardoza y Aragón dijo de él: Es indudable la unidad de su concienciapolítica con su conciencia revolucionaria. Su poesía se genera en su entendimiento de la poesía y en la coyuntura existencial. Su pluma y su fusil. Parano pocos, su poesía es vista través de su muerte, de su decisión por el fusil yla montaña, llena de cielo y pueblo. Los dos actos son admirables; la decisión de su destino y su creación poética. Los dos actos están ligados sutilmente. Amor, siempre amor, delicadeza y verdad. ¿Cuál es más alto? En elfondo son uno, sin confusión. Su poesía no vale por haber subido a la montaña y por su asesinato. Vale por sí misma. Obra de amor, de ira y de entusiasmo.7

Otto René CastilloSu pluma da razón al fusil. El fusil es su pluma desesperada de las palabras.Llegó el momento en que pluma y fusil cancelaron las palabras. Llegó elmomento en que pluma y fusil cancelaron fronteras. Leo los poemas y losrecibo como los de un joven arcángel con corazón de alondra. Se siente sufuerza y su suavidad de espuma. Sus líneas ruedan tersas y sencillas, sinbarroquismo. Mucho de su poesía es nostalgia de amor y de una tierra perdida recobrada con su sangre.Yo no diría que su poesía es comprometida y patriótica. Siento que ha abolido fronteras sin olvidar el nido. Se diría que le dolía Guatemala, pero sindolor local; con dolor sin límites, con indignación humana. Es un poeta delamor. El compromiso de la poesía es consigo mismo. De ninguna maneraestoy cierto de ello, ceso de enaltecer su muerte guatemalteca. Nació enaños de dictadura y su vida la pasó en un túnel donde encendió fogatas. Elamor y la indignación lo llevan a las montañas; por unos ojos azules, por losojos negros del pueblo.En Otto René Castillo no veo preocupación por lo nacional, sino por la poesía.Sin perder raíces, pero sin folclóricas ostentaciones someras. La poesía esasimismo una toma de conciencia de la realidad para subvertirla.La generación de Otto René Castillo y Roberto Obregón (1940-1970) fue particularmente golpeada en los años más lúgubres y sangrientos de nuestrahistoria. Yo quisiera trasmitir algo de la intención de ambos: De la guerra quenace en el fervor, la pena y la pasión por Guatemala. Es también la justavoluntad de combatir una sociedad anacrónica que produce fratricidios, miseria y atraso.Otto René, llano de alba, es los años aludidos. Su voz nos dice los sentimientos y las esperanzas de la generación sacrificada. Es una voz de diluida ternura amorosa. Él la asume espléndidamente. Es el heroico poeta de su pueblo. El poeta de años de respuesta y condena a la infamia que vivimos. Suvida, su breve hermosa vida, su martirio tan sombrío acompañado de NoraPáiz Cárcamo son la apoteosis de su palabra.Un poeta, un hombre cabal, dotado de lirismo transparente y de sencillez ysensibilidad, ¿hasta dónde hubiese llegado su canción si no la hubiesen truncado en su arranque? Su muerte nos estremece, nos trae a la imaginación, aGuatemala sentida por uno de sus hijos que la llevaba en las entrañas conentrega inmensa. Otto René Castillo y Roberto Obregón son figuras cimerasmartirizadas por sus razones y por sus ideales. Obregón desapareció parasiempre, para siempre inolvidable.8

Otto René CastilloLos grandes levantamientos populares no se han debido nunca en Guatemalaa influencias propiamente ideológicas, sino a situaciones insoportables, claras y precisas: la miseria, el desprecio engendran la violencia. Las patadas,el hambre, la impunidad. Para que haya paz se requiere imperativamenteacabar con la discriminación racial y las condiciones que prevalecen. Hoy,nuestra sociedad obsoleta está torturando y matando a niños callejeros. ¿Noes ésta una sociedad muy enferma?Somos el país proporcionalmente más indígena de América, seguido por Bolivia, Perú, Ecuador, México. ¿Cómo podríamos hablar de democracia cuandosabemos de la existencia inhumana de la inmensa mayoría de compatriotas?Otto René vivió, hasta sus postreras consecuencias, ese sentimiento hondísimode vergüenza y de patria, por el cual dio su vida y su canto. ¿Qué más puededar un poeta?Debemos leerlo concentrados en la sencillez de su profundidad. Su destinofue excepcional, su vida y su muerte fueron excepcionales. Nos dejó sol enpolvo. Fue la suya una vida de poeta cumplida y ejemplar.Lanzarse a la montaña, lo decidió con la entereza de un hombre generoso,un hombre con lucidez y decisión. En Otto René, en su memoria y sus cantos,perduran todos lo que han muerto combatiendo, y vivirán cuando Guatemalarecupere la civilización. Antes que todo, por su poesía lo recordamos.9

Otto René Castillo2PoemasVámonos patria a caminar1.- Nuestra voz.2.- Vámonos patria a caminar.3.- Distante de tu rostro.1Para que los pasos no me lloren,para que las palabras no me sangren:canto.Para tu rostro fronterizo del almaque me ha nacido entre las manos:canto.Para decir qe me has crecido claraen los huesos más amargos de la voz:canto.Para que nadie diga: ¡tierra mía!,con toda la decisión de la nostalgia:canto.Por lo que no debe morir, tu pueblo:canto.Me lanzo a caminar sobre mi voz para decirte:tú, interrogación de frutas y mariposas silvestres,no perderás el paso en los andamios de mi grito,porque hay un maya alfarero en tu corazón,que bajo el mar, adentro de la estrella,humeando en las raíces, palpitando mundo,enreda tu nombre en mis palabras.Canto tu nombre, alegre como un violín de surcos,porque viene al encuentro de mi dolor humano.Me busca del abrazo del mar hasta el abrazo del viento10

Otto René Castillopara ordenarme que no tolere el crepúsculo en mi boca.Me acompaña emocionado el sacrificio de ser hombre,para que nunca baje al lugar donde nació la traicióndel vil que ató tu corazón a la tiniebla, ¡negándote!2Vámonos patria a caminar, yo te acompaño.Yo bajaré los abismos que me digas.Yo beberé tus cálices amargos.Yo me quedaré ciego para que tengas ojos.Yo me quedaré sin voz para que tú cantes.Yo he de morir para que tú no mueras,para que emerja tu rostro flameando al horizontede cada flor que nazca de mis huesos.Tiene que ser así, indiscutiblemente.Ya me cansé de llevar tus lágrimas conmigo.Ahora quiero caminar contigo, relampagueante.Acompañarte en tu jornada, porque soy un hombredel pueblo, nacido en octubre para la faz del mundo.Ay, patria,a los coroneles que orinan tus murostenemos que arrancarlos de raíces,colgarlos de un árbol de rocío agudo,violento de cóleras de pueblo.Por ello pido que caminemos juntos. Siemprecon los campesinos agrariosy los obreros sindicales,con el que tenga un corazón para quererte.Vámonos patria a caminar, yo te acompaño.3Pequeña patria mía, dulce tormenta,un litoral de amor elevan mis pupilasy la garganta se me llena de silvestre alegríacuando digo patria, obrero, golondrina.Es que tengo mil años de amanecer agonizandoy acostarme cadáver sobre tu nombre inmenso,flotante sobre todos los alientos libertarios,Guatemala, diciendo patria mía, pequeña campesina.11

Otto René CastilloAy, Guatemala,cuando digo tu nombre retorno a la vida.Me levanto del llanto a buscar tu sonrisa.Subo las letras del alfabeto hasta la Aque desemboca al viento llena de alegríay vuelvo a contemplarte como eres,una raíz creciendo hacia la luz humanacon toda la presión del pueblo en las espaldas.¡Desgraciados los traidores, madre patria, desgraciados.Ellos conocerán la muerte de la muerte hasta la muerte!¿Por qué nacieron hijos tan viles de madre cariñosa?Así es la vida de los pueblos, amarga y dulce,pero su lucha lo resuelve todo humanamente.Por ello patria, van a nacerte madrugadas,cuando el hombre revise luminosamente su pasado.Por ello patria,cuando digo tu nombre se rebela mi gritoy el viento se escapa de ser viento.Los ríos se salen de su curso meditandoy vienen en manifestación para abrazarte.Los mares conjugan en sus olas y horizontestu nombre herido de palabras azules, limpio,pata lavarte hasta el grito acantilado del pueblo,donde nadan los peces con aletas de auroras.La lucha del hombre te redime en la vida.Patria, pequeña, hombre y tierra y libertadcargando la esperanza por los caminos del alba.Eres la antigua madre del dolor y el sufrimiento.La que marcha con un niño de maíz entre los brazos.y se da redonda sobre la faz del mundopara que todos amen un poco de su nombre:un pedazo brutal de sus montañaso la heroica mano de sus hijos guerrilleros.Pequeña patria, dulce tormenta mía,canto ubicado en mi gargantadesde los siglos del maíz rebelde:tengo mil años de llevar tu nombrecomo un pequeño corazón futurocuyas alas comienzan a abrirse a la mañana.12

Otto René CastilloRetorno al dolor de todosHe vueltodespués de cinco años.Y sola estaba la callepara mí.Este viejo vientoque conozco desde niño,caracoleó un poco en mis cabellosy se quedó ahí de pie, y alegretal vez por mi regreso.De los amigos,ninguno estaba para verse.Casi todos siguen lo mismo,me dijeron vagamente,pero su pielse ha vuelto grave ya.Casi todos tambiénlaborando en la sombra,dejandocon su vejezuna dura y amarga constanciade su lucha.Algunos, sin embargo,se han cansado ya y le dieronlas espaldas al pueblo y a su frente.Para poder comer y dormirmejorse despojaron de sí,se convirtieron tristementeen el gusano que odiabany ahora reptan,hondo,en la inmundicia,13

Otto René Castillodonde se hartanjunto a las bestias.A pesar de todo,han sido muy pocos los traidores,los que un díatemblaránante la furiamúltipledel puebloy pedirán perdóny serán dura,cierta,justamentecastigados,porque ellossiempre supieronlo que estaban haciendo.He vueltodespués de cinco años.Y nadiepudo acudir a saludarme.Ni aun aquellospara quienes he vividoluchando, gritando:“¡Vosotros sois grandes,poderosos, y unidos podéishacer más llevadera la vida.Sublevaos!”.Ni aún ellos me recuerdan.Mis compatriotassiguen y siguen sufriendodiariamente.Tal vez ahoraun poco más que siempre.14

Otto René CastilloHe vuelto, digo.Y estoy aquí,para seguir luchando.Y aunque,a veces,me ardan otras lunasmuy lejanas y muy bellasen la piel,me quedaré con todos,a sufrir con todos,a luchar con todos,a envejecer con todos.A su regreso,dirán después los hombres,no hubo nadie, no hubo nada,a no ser la calle solay este viejo vientoque conoció de niño,hace ya tanta estrellay tanta, tanta lluvia.15

Otto René CastilloLos fusiladosLos llevaron lejos de la ciudady no volvieron a llorar sus ojossobre las grises calles de mi país;ni volvió más la brisa a disolversu frente contra los carcelerosni el luto dobló más su cinturaen las pupilas claras del sol;ni el andamio biológico del puñose trepó de sombra.Las calles, las casas, los sueñoslos vieron pasar hacia la muertecon la ternura flotando alegresobre sus sienes de floresta,pero de cada rostro nacían pájarosque buscaban el regazo de la aurorallenándola de un no sé qué de amorcaído desde lo alto de una lágrima. . .De pie marchaban, silvestres y humanos.Amarrados, como el cabello de las mujerespopulares, salían al encuentro de la muertecon una canción universal en la gargantapoblada de milpales soberbios. ¡Otra vezla muerte amenazando, subiendo otra vezlas gotas del martirio hasta el aliento. . .!Custodiándolos, los verdugos reían. Y bebíanla silenciosa integridad de sus jilgueroscon el mismo rostro de raíces castigadas,con la misma estatura corta de la brisa,con el mismo color de río sin afluentespero con diferente emoción y pensamientosobre el puño oloroso de los jardines. . .Salieron de la ciudad a las docede la noche. Atrás, las luces decíanadiós con pupilas espigadas.Atrás, la ciudad, sin alas, se quedaba16

Otto René Castillocon los enamorados, su lecho y su sonrisa. . .No volvieron más hacia las cárcelesporque hundieron sus raíces biológicasen el mismísimo corazón del pueblo.«¡Han matado! ¡Han matadomuchos obreros esta mañana!-lo dice el pueble llorandopor boca de sus paredes-.«Fuera de la ciudad capitalesbirros del gobierno han matadoprisioneros políticos y apolíticos:albañiles de una primavera que comienza.»«¡Han matado! ¡Han matado hombresque solían amar la salida del sol,besar la frente de los hijos,morir por la vida de una rosa,pelear con hoz por el pueblo,levantar el martillo por la vida,amar al pobre sobre todas las cosasy pelear por su futuro con los dientes.»Los llevaron lejos de la ciudady dejaron sus sienes floreciendoorgullosos maizales, eternizadosestarán ahora debajo de la tierrasoportando con sus hombros inmensostodo el futuro del mundo. . .17

Otto René CastilloIntelectuales apolíticosUn día,los intelectualesapolíticosde mi paísserán interrogadospor el hombresencillode nuestro pueblo.Se les preguntarásobre lo que hicieroncuandola patria se apagabalentamente,como una hoguera dulce,pequeña y sola.No serán interrogadossobre sus trajes,ni sobre sus largassiestasdespués de la merienda,tampoco sobre sus estérilescombates con la nada,ni sobre su ontológicamanerade llegar a las monedas.No se les interrogarásobre la mitología griega,ni sobre el ascoque sintieron de sí,cuando alguien, en su fondo,se disponía a morir cobardemente.Nada se les preguntarásobre sus justificacionesabsurdas,crecidas a la sombra18

Otto René Castillode una mentira rotunda.Ese día vendránlos hombres sencillos.Los que nunca cupieronen los libros y versosde los intelectuales apolíticos,pero que llegaban todos los díasa dejarles la leche y el pan,los huevos y las tortillas,los que les cosían la ropa,los que le manejaban los carros,les cuidaban sus perros y jardines,y trabajaban para ellos,y preguntarán,«¿Qué hicisteis cuando los pobressufrían, y se quemaba en ellos,gravemente, la ternura y la vida?»Intelectuales apolíticosde mi dulce país,no podréis responder nada.Os devorará un buitre de silenciolas entrañas.Os roerá el almavuestra propia miseria.Y callaréis,avergonzados de vosotros.19

Otto René CastilloInforme de una injusticiaDesde hace algunos días se encuentran bajo la lluvia los enserespersonales de la señora Damiana Murcia v. de García, de 77 años de edadquien fue lanzada de una humilde vivienda, situada en la 15 calle «C»,entre 3a. y 4a. avenidas de la zona 1.(Radioperiódico «Diario Minuto» primera edición del día miércoles 10 dejunio de 1964.)Tal vez no lo imagines,pero aquí,delante de mis ojos,una anciana.Damiana Murcia v. de García,de 77 años de ceniza,debajo de la lluvia,junto a sus mueblesrotos, sucios, viejos,recibesobre la curva de su espalda,toda la injusticiamalditadel sistema de lo mío y lo tuyo.Por ser pobre,los juzgados de los ricosordenaron deshaucio.Quizá ya no conozcasmás esta palabra.Así de noblees el mundo donde vives.Poco a pocovan perdiendo ahísu crueldadlas amargas palabras.Y cada día,como el amanecer,surgen nuevos vocablos20

Otto René Castillotodos llenos de amory de ternura para el hombre.Deshaucio.¿cómo aclararte?Sabes, aquí,cuandono puedes pagar el alquiler,las autoridades de los ricosvienen y te lanzancon todas tus cosasa la calle.Y te quedas sin techo,para la altura de tus sueños.Eso significa la palabradeshaucio: soledadabierta al cielo, al ojo juzgory miserable.Este es el mundo libre, dicen.¡Qué bien que túya no conozcasestas horrendas libertades!Damiana Murcia v. de Garcíaes muy pequeña,sabes,y ha de tener tantísimo frío.¡Qué grande ha de ser su soledad!No te imaginaslo que duelen estas injusticias.Normales entre nosotros.Lo anormal es la ternuray el odio que se tiene a la pobreza.Por eso hoy más que siempreamo tu mundo,lo entiendo,lo glorificoatronado de cósmicos orgullos.Y me pregunto:¿Por qué, entre nosotros,21

Otto René Castillosufren tanto los ancianos,si todos se harán viejos algún día?Pero lo peor de todoes la costumbre.El hombre pierde su humanidad,y ya no tiene importancia para éllo enorme del dolor ajeno.Y come,y ríe,y se olvida de todo.Yo no quieropara mi patriaestas cosas.Yo no quieropara ningunoestas cosas.Yo no quieropara nadie en el mundoestas cosas.Y digo yo,porque el dolordebe llevarclaramente establecida su aureola.Este es el mundo libre, dicen.Ahora compárame en el tiempo.Y dile a tus amigosque la risa míase me ha vuelto un muecagrotescaen medio de la cara.Y que digo amén su mundo.Y lo construyan bello.Y que me alegro muchode que ya no conozcaninjusticiastan hondas y abundantes.22

Otto René CastilloDe los de siempreUsted,compañero,es de los de siempre.De los que nuncase rajaron,¡carajo!De los que nuncaincrustaron su cobardíaen las carnes del pueblo.De los que se aguantaroncontra palo y cárcel,exilio y sombra.Usted,compañero,es de los de siempre.Y yo lo quiero mucho,por su actitud honrada,milenaria,por su resistenciade mole sensitiva,por su fe,más grandey más heroica,que los gólgotasjuntosde todas las religiones.Pero, ¿sabe?Los siglosveniderosse pararán de puntillassobre los hombrosdel planeta,para intentartocarsu dignidad,23

Otto René Castilloque arderáde coraje,todavía.Usted,compañero,que no traicionóa su clase,ni con torturas,ni con cárceles,ni con puercos billetes,usted,astro de ternura,tendrá edad de orgullo,para las multitudesdelirantesque saldrándel fondo de la historiaa glorificarlo,a usted,al humano y modesto,al sencillo proletario,al de los de siempre,al inquebrantableacero del pueblo.24

Otto René CastilloCompañero EspartacoIHace dos milaños,un hombre se levantócontra los ricos.Buscó a sus partidariosentre la gente sencilla y buena.Se rodeó de esclavos y gladiadores:campesinos, pescadores, albañiles.Lo siguieronlos hambrientos de su tiempo,los más pobres de todos.Y como se levantócontra la clase de los ricos,en nombrede la clase de los pobres,fustigando a los poderososcon la violencia de su sangre en pie,y hablando ásperamente de lo nobley altamente hermoso de la vidaen libertadfue sacrificadojunto a los suyos,por la clase de los ricos,sin misericordia alguna,él, que era todo coraje y dignidad!IIY desde entoncessabemosque existen las clasesy que las mismasluchan entre sí,25

Otto René Castillosin cuartel ni descanso.Y que aquel hombrefue glorificadoen las manos de las masas,porque cayó luchandopor las multitudesde su tiempo,contra los vilesde su tiempo,y por el amor,la bondady la humanidadde todos los tiempos!Y porque habló y luchópor todos nosotrosyo,marxistadel siglo veinte,le glorifico y le amo.Y digo:aprendedde aquel hombre,que amó tanto a su clase,hasta morir por ella,la tarde de una amargaprimaveraromana,azul, tranquila, pupilar,pero amarga y amarga.26

Otto René CastilloDistanciamientos2Un amigo me dice,bajo el aire amargo de diciembre:“ Estoy decepcionado. Todo marchatan lento. La dictadura es fuerte.Me desespera y me duele el destinocalvariento de mi pueblo.”Y yo, sintiendo su hondo dolor, la tristezahonrada y gris de mi amigo, sabiendo su luchapor seguir luchandono digo: ni cobarde, ni álzate, ni flojo,ni pesimista, claudicante, pobre diablo.Sólo le paso el brazo por el hombro,para que sea menosla crueldad desgarradora de su frío.3Han tocadoa la puerta.Frente a mí, dos ojos roncos.Y atrás, un niño que apenas lo sostiene,con sus seis años de miseria nacional,de infamia nacional, de cobardía nacional.Tiende su mano limosneray sobre el rostro de mi paíscaemi corazón a puñetazos,protestandopor la muerte previade este hombre.27

Otto René CastilloY sin embargo,cuando le doy el pan,la ternura de sus ojos me saludadesde lo hondo de su ignorancia.4Alguien entona el himno nacional.Es en la calle. Y yo me levantoy miro por la ventana de la casaen donde estoy viviendo ahora.Quien canta el himno anda descalzo.Seguramente también sin desayuno.Es un voceador de mentirosos,matutinosy vespertinos.Quince años tendrá a lo sumo.Quince años de miseria, apuesto.Y de su voz, ronquísima, emerge,como un dios griego y bien comido,el himno nacional de Guatemala.Si no lo hubiera visto, seguramentehubiera dicho: ¡Ahí canta un militar!7En la calle alguien me detieney se pone a llorar sobre mi pecho.Los que pasan ven y cierran más aúnla oscura rosa de su sangre inconforme.¡”Me lo han matado, a mi hijito.Me lo asesinaron estos gorilas!”,me dice, esparciendo la cenizade su voz, enlutada para siempre.Y yo, que amo tanto la vida,que lucho por que todos la amen,por que nadie se queje de ella,28

Otto René Castillosiento ganas de mataral que mató, ciegas, hoscas,indias, rudasganas de vengar al matado,matando.Pero no digo ni hago nada.Acaricio tiernamente la cabeza blancade la anciana que llora en mi pecho,y la vida me duele ahora más que nunca.Y sin embargo sé: hay tantas formasde dar la vida por la vida. Lo importante es:darla como se tiene que dar!29

Otto René CastilloAún bajo la amarguraAl fondo de la nochebajan los pasos y se van.Cavilosas tinieblas los rodean.Calles. Borrachos. Edificios.Alguien que huye de sí mismo.Una botella rota, sangrando.Un papel viudo gira en una esquina.Un librepensador se orina sobre el césped,dondo mañana jugarán los niños bien,junto al rocío.Algo rechina a lo lejos, hierro oscuro, genital.Asfalto y piedras ciegas, aire dormido,oscuridad, frío, policías, frío, más policías.Calles, prostitutas, borrachos, edificios.De nuevo policías, soldados. Otra vez policías.Las estadísticas dicen: por cada 80 mil judicialeshay un doctor en Guatemala.Comprended entonces, la pobreza de mi país,y mi dolor y la angustia de todos.Si cuando digo: ¡Pan!me dicen:¡calla!,y cuando digo: ¡Libertad!,me dicen:30

Otto René Castillo¡muere!Pero no callo ni muero.Vivoylucho. Y eso enloquecea los que mandan en mi país.Porque si vivo,lucho,y si lucho,contribuyo al amanecer.Y de esta manera nace la victoriaaun en las horas más amargas.31

Otto René CastilloNunca estoy soloDe veras, nunca estoy solo.Tan solo estoy tristecuando tus ojoshuyendel sitioen que debimosencontrarnospor la tarde.Ahorase pudre la esperadebajo del tiempo,del tiempo que se ríede mí, gran amador,desprovisto de amada32

Otto René CastilloComunidadHermosa encuentra la vidaquien la construye hermosa.Por eso amo en tilo que tu amas en mí:La lucha por la construcciónhermosa de nuestro planeta.33

Otto René CastilloNuestro deseoA mis manossube tu cuerpodesnudoen esa ola de tiempo.Tu cuerpoes como un ríode fuego,hacia mis dedosviene,cantando su piel.Mientras tanto,un viento lejanosoplasalvajemente la riberadel lagodondo se alza nuestra casa.La tarde es un pájaro gris.Tu cuerposube, entonces,hasta las llamas de mis manos,y juntos ardemos y ardemos.A lo lejos,el agua es más azulque nunca,y más hermosa su mirada.“¡Amor – te digo –nuestro deseo tienesu andar en incendio!”34

Otto René CastilloPermanece conmigoQuédate conmigoesta tardepara siempre,amor mío.Luego podrásmarcharte.Hacia donde te empujenlas olasde la vida;hacia donde quieran volarlas alondras fluvialesde tu dulce cabello.Pero antes,quédate en el fondode mis ojos,en la pupila del alma!35

Otto René CastilloSuerte perraCuando vine al mundo,en la ciudadllamada de las cumbres,eras toda tinieblaPatria mía,y la bondad humanaera un largo quejido,ciego y callado.Mis mayores,graves y tristescomo un paisaje de ceniza,habían acostumbradosu vida al silencioy no solían hablarsino cuando estaban segurosde estar realmente solos.Yo recuerdo una tarde,junto al cerezoque estaba sembradoen el patio de la vieja casona,a un tío mío, anciano ya,que lloraba largamentepor la muerte de su perro.Ese día, según supemucho tiempo después,habían muerto en la ciudadmuchas gentes,asesinadas por el fríoy el hambre.Pero lo más cercanoque tenía mi tío,36

Otto René Castillosegún dicen, era su animal,un perro policía de tres años,que siempre anduvo con élpor todas partes.Mi tío murió poco despuésde la más honda tristeza,y su dolor ha de haber sidoclaro y sincero,para haberle quemado tan hondo.Yo sólo lo recuerdojunto al viejo cerezo,y al llanto cantandoen el árbol de sus ojos.Y cuando supe largo despuésque tal día habían muertoen la ciudad tantas personas,joven ingenuo que era,le pregunté a mis tías,señoritas y adineradas entonces,que si el perro valía más llantoque tanta gente muerta.Y me recuerdo de su enfado,como si yo le hubiera abofeteadoel rostro al recuerdo de su hermano.Durante muchos juliosrecordé todo confusoese amargo incidente de familia,y luego después traté de olvidarlopara todos los siempres.Y casi hube de lograrlo,si no es este díaen el que leo en un diario,que un hombre fue matado a golpespor haberle robado su comidaa un aburguesado perro policía.37

Otto René CastilloEntonces me he dichoque sigues más tinieblaque nunca, patria mía,y que sin duda por eso,los hombres con dineroson tan malos todavía.38

Otto René CastilloHolocausto optimista¡Qué terrible mi tiempo!Y sin embargo, fue mi tiempo.No lo impuse yo, tan sólome tocó hundir mis pasosen su vientrey caminar con el fangohasta el alma,llenarme la cara de lodo,entubiarme la pupilacon el agua suciay marcharhacia la orilla futuradejando una huellahorripilanteque hederápara todos los tiempos.Y sin embargo, fue mi tiempo.Pustolento. Perruno. Horrendo.Creado

poemas revolucionarios. En 1955 obtiene el premio centroamericano de poesía de la Universidad de El Salvador, en 1956 el premio Autónomo y en 1958 el . pasa a ser representante de Guatemala en el Comi-té Organizador del Festival Mundial de la Juventud, que se iba a celebrar en la capital de Argelia. Culminados los trabajos de dicho Comité .